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Opinión-Editorial

Dando palos de ciego y matando moscas a cañonazos

21 de Junio | 12:46
Dando palos de ciego y matando moscas a cañonazos
Decía Marx –Groucho Marx, por supuesto- que la política en la mayoría de las ocasiones consiste en buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Así se viene haciendo en España con un problema “inexistente” (eso demuestran los estudios de opinión que de forma periódica realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas) de nombre “violencia de género”, a veces llamado también “violencia machista”.

En España mueren anualmente de forma violenta miles de personas, otra muchas sufren diversas formas de violencia sin resultado de muerte:

- Según el Ministerio de Sanidad, cada año mueren en España más de 60.000 personas como consecuencia del consumo de tabaco. A pesar de ello, no se detiene sin más a cualquier fumador, o a cualquier persona sospechosa de haber fumado, tampoco se persigue o se sanciona a los vendedores de tabaco -ya que es una actividad legal- ni a los productores y distribuidores (Aunque las perversas normas inquisitoriales aprobadas por iniciativa del PSOE, hayan convertido a los fumadores en los apestados del siglo XXI)

- En España, cada año se ocurren más de 13.000 muertes debido al consumo de alcohol, no relacionados con accidentes de tráfico. A lo cual habría que sumar los dramas familiares que se producen en la mayoría de los casos: alrededor de 300.000 alcohólicos de edades comprendidas entre 19 y 28 años.

Pese a ello, hay municipios gobernados por partidos “progresistas” incluyendo al PP (que se pavonean de hacer política social y cultural) que, no solo no persiguen ni castigan con las leyes existentes el consumo de alcohol en la vía pública, incluso entre menores, los famosos “botellones”, sino que reservan espacios públicos para tal fin, haciendo soportar al ciudadano, no solo el coste que acarrea el enorme número de alcohólicos (bajas laborales, subsidios, etc.) también los costes de limpieza de las “zonas de ocio”.

También podríamos hablar de la merma de la calidad de vida de los vecinos que sufren las temibles “zonas de marcha-movida”

 - Según datos de la Dirección General de Tráfico, en España se producen anualmente alrededor de 90.000 accidentes, con aproximadamente 135.000 víctimas de las que más o menos 4.000 son con resultado de muerte. 15 veces los fallecidos en los atentados del 11 de Marzo de 2004, algo así como si cada mes hubiese un atentado de similares características.

El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, lejos de endurecer las sanciones para los infractores del código de circulación, con penas de cárcel u otras más acordes a la magnitud de la tragedia de la que hablamos, se le ocurrió poner en marcha el maravilloso invento del carné por puntos, ocurrencia que al parecer también le parece genial al Partido Popular… mientras la carretera se sigue cobrando más y más vidas, entre ellos muchos ciclistas.

Por descontado, tampoco se producen detenciones masivas e indiscriminadas como se viene haciendo en la aplicación de la llamada “ley de violencia de género”

- Según datos de Cruz Roja Española, cada año más de 700.000 niños españoles menores de 15 años sufren accidentes en el ámbito familiar. De los que alrededor de 1.000 son con resultado de muerte.

Esto nos lleva a la conclusión de que todos los días los noticiarios deberían informar de un par de menores fallecidos por accidentes domésticos, sean por negligencia, abandono o desamparo… a nadie se le ocurre proponer detenciones masivas de fabricantes de juguetes, de vendedores de juguetes o de cualquier persona que se encuentre en las proximidades de un niño llorando diciendo que se ha caído y se ha hecho daño.

- Los Anuarios del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales afirman que, cada año suelen producirse en España cerca de 1.000.000 de accidentes laborales (declarados), de los cuales alrededor de 1.000 acaban con víctimas mortales.

A pesar de que existe una extensa normativa, dura, inflexible y casi imposible de cumplir referida a las condiciones de seguridad y salud, siguen sin crearse, ponerse en marcha los medios para garantizar el cumplimiento de dichas leyes.

Como en el resto de asuntos de los que vengo hablando, este sistemático incumplimiento tiene un origen económico evidente, y como objetivo el de mantener los márgenes de beneficios de las empresas, todo ello aderezado por las continuas subidas de los costes de materias primas, salarios, energía, carburantes, transportes, etc. Así como la competencia de los productos procedentes del exterior, la “contratación” ilegal de mano de obra extranjera, libre de costes sociales, etc.

- Según la Oficina del Defensor del Paciente, cada año mueren en España entre 500 y 600 personas debido a negligencias médicas…

Si por cada queja de cualquier paciente, la policía actuara deteniendo a los médicos implicados, en las cárceles llegaría a haber tantos médicos como en los centros hospitalarios.

-Siguiendo el orden decreciente, que ha caracterizado a este texto, respecto del número de víctimas que se producen en determinaos ámbitos, con resultado de muerte de personas, llegaríamos a eso que se ha dado en llamar “violencia de género”

Hablamos de un contexto en el que anualmente mueren en España no más de 50- 60 personas adultas (de sexo femenino)… En este caso, sí que se considera adecuado detener inmediatamente a los hombres “supuestamente implicados” (como dice la denominada “ley de violencia de género” de 28 de diciembre de 2004, para proteger a las mujeres) sin permitírseles ejercer su derecho a la presunción de inocencia, negándoseles su derecho constitucional al “recurso de hábeas corpus”, con ingreso inmediato en prisión preventiva, como si se tratara de un delincuente peligroso y un sin fin de consecuencias que pueden derivarse de ello, como la pérdida del puesto de trabajo, etc.

Estamos ya casi a mitad de 2017 y como viene siendo habitual en estas fechas, la prensa hace el recuento de mujeres que han muerto a lo largo de la mitad del año a manos de sus esposos, novios, compañeros, víctimas de violencia "machista" o de "género", que son los dos vocablos de curso legal utilizados para distinguir a esas víctimas de las demás, es decir, del número nunca mencionado ni recordado de hombres y mujeres asesinados a lo largo del año en otras situaciones.

No es nada fácil averiguar cuántos homicidios se producen cada año en nuestro país. A ojo de “buen cubero” rondamos los 500, si tenemos en cuenta los datos de Anuarios Estadísticos del Ministerio del Interior e informes de la Unión Europea. En tres de cada cuatro casos, las víctimas son varones, aunque ese detalle pase desapercibido para los medios de información. Sólo las muertas de "género" acaparan los titulares de las televisiones, radios, periódicos y demás medios de información, el resto son muertos de segunda categoría.

Algún día los políticos miembros del consenso social-feminista de género y los periodistas deberían explicarnos por qué el hombre asesinado por tratar de impedir un robo, el hombre asesinado por encargo de su ex mujer o el joven muerto a tiros en una discoteca, por poner algunos ejemplos, merecen menos atención que las víctimas femeninas.

El fenómeno de la violencia de "género" está enormemente distorsionado, no es moralmente admisible establecer un "apartheid" de víctimas: por un lado, las de primera o de "género"; por otro, las demás.

Ninguna institución muestra el más mínimo interés de estudiar esa forma de violencia doméstica, conyugal, sus causas y mucho menos la forma de impedirla. Por supuesto, primero habría que asumir el principio de “igualdad de las víctimas ante la ley”.

Nadie quiere saber, ni falta que le hace, que la inmensa mayoría de los llamados asesinatos de "género" se producen en contextos de separación o divorcio, especialmente cuando hay hijos de corta edad por medio y el proceso es más complicado y traumático. En esos casos, la legislación vigente es el mejor caldo de cultivo para la violencia y el conflicto.

Invito a quienes han llegado hasta este párrafo, y por supuesto a nuestros legisladores a que imaginen una situación opuesta a la actual. Imaginen que a los hombres se les otorgara de forma automática la custodia de sus hijos y las mujeres fuesen expulsadas del hogar familiar por el procedimiento expeditivo de la denuncia falsa, seguida de orden de alejamiento; o si la cosa discurriese por cauces más normales, una situación en la que ellas sólo pudiesen ver a sus hijos cuatro o cinco días al mes y se viesen obligadas a pagar al ex marido una parte sustancial de sus ingresos, así como la hipoteca de la antigua vivienda común. Imaginen que, de la noche a la mañana, esas mujeres pasasen de ser madres a ser "visitantes" de sus hijos ("visitantas", en jerga feminista).

Insisto: invito a sus señorías parlamentarias, y a quienes han tenido la paciencia de llegar hasta este párrafo, que se pongan en situación y digan si les parecería justa o injusta, y si les parecería o no una fuente potencial de conflictos.

Juzguen ustedes ¿Es posible que algunas mujeres estuvieran dispuestas a tomarse la justicia por su mano?

Bien, si ya lo han pensado –me refiero a sus “señorías”- apliquen sus conclusiones a la situación actual y quiten la mecha del polvorín.

Dejen de apagar el fuego con gasolina.

Traten a hombres y mujeres por igual. Establezcan un régimen de divorcio sin vencedores ni vencidos, un régimen que no premie las denuncias falsas ni se asiente en la presunción de culpabilidad prevista en la LVIGEN,  Ley de “violencia de género” de 28 de diciembre de 2004 y otras disposiciones y normas similares.

¡Ah!, un ruego más: Señorías bajen ustedes del limbo: no existe nada que pueda llamarse "violencia de género"! Las mujeres pegan tanto o más que los hombres. Lo que sobran son razones para quitarse la venda y ver la realidad tal como es. Lean un poco, señorías. Documéntense, en el mundo se han realizado ya cientos de estudios acerca de la “violencia de pareja” que demuestran que es de doble sentido… A menos que prefieran seguir dando palos de ciego durante décadas y más décadas.

¡Ah, se me olvidaban unos últimos detalles!:

Existen abogados que aconsejan a sus representadas/clientes que denuncien falsamente, por supuestos malos tratos, como vía rápida para expulsar de casa al cónyuge, obtener de inmediato el uso de la vivienda común, y la custodia de los hijos, lo que supone una fuente de ingresos fija y segura, al menos hasta que los hijos se independicen…

De los suicidios que se producen en España todos los años (alrededor de 3000) en torno a un millar corresponden a hombres inmersos en procesos de divorcios y afectados por falsas denuncias… Hablamos de una tasa de 38 suicidios de hombres divorciados por cada 100.000 habitantes, frente a una tasa de 6 suicidios de mujeres divorciadas por cada 100.000 habitantes, parece que no es motivo suficiente para plantear una revisión de la legislación y de la forma de aplicar dicha legislación (máxime si se compara con los datos de violencia domestica 1,1 agresión por cada 1.000.000 de habitantes en el caso de agresores españoles y 4,4 en el caso de agresores extranjeros)

¿Por qué no se habla nunca de que España ocupa el segundo lugar por la cola de los países de la Unión Europea en cuanto a violencia intra-familiar?

Por cierto, son los países supuestamente más civilizados los que tienen el “honor” de ocupar los primeros lugares: Gran Bretaña, Suecia, Dinamarca, Alemania…-

Esperamos que estas reflexiones les hayan servido para pasar de tener dudas sobre el “género” a no tener ningún género de dudas….

Carlos Aurelio Caldito Aunión.



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