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Opinión-Editorial

Felicidad

10 de Octubre | 13:46
Felicidad
¿Cuál es la máxima aspiración del Ser humano? ¿Cuál es la máxima aspiración de toda organización humana? La primera pregunta tiene una respuesta fácil, la Felicidad.

Para la segunda pregunta la respuesta no es tan sencilla. 

Ante todo las organizaciones humanas buscan Poder. “El poder en cualquier forma”. Y en esa búsqueda del poder es donde se produce la colisión entre el individuo y las organizaciones. Para centrarnos, cuando hablo de organizaciones me refiero a cualquier tipo de asociación en la que participe más de una persona. Siempre habrá una preeminencia de una sobre otra. En cualquier situación humana se ve esta dicotomía individuo versus organización. Comunidad de vecinos, Comunidad de Bienes, Cooperativas. Observad que he puesto ejemplos donde los intereses individuales se suponen que son similares y es común el objetivo que se busca. 

Pero ¿qué ocurre cuando la organización es algo más grande, algo más compleja? Los Sindicatos, los Partidos Políticos, las Iglesias. Todos en alguna medida creen tener o ser poseedores de la verdad, que sus creencias o teorías son mejores que las del vecino y como  bien nos ha demostrado la historia, en demasiadas ocasiones esa creencia de superioridad sólo  ha traído dolor y muerte. 

La felicidad, que simple y que complejo. ¿Qué es lo que queremos? Además de la broma de la pequeña mansión, pequeña fortuna, pequeño yate… Lo que queremos es un trabajo del  que vivir honradamente, una techo bajo la cabeza, libertad para decidir y hacer, una pareja con la que envejecer, disponer de nuestro tiempo, de nuestras aficiones, que no nos molesten ni molestar. 

El problema viene con el Poder. El poder dicta normas, dicta conductas, da directrices y el que está bajo el poder tiene pocas opciones. Una, la sencilla que es obedecer, esté o no, de acuerdo. Otra, más común y general, es obviarlo, como si ignorando el Poder este fuese a desaparecer y la tercera y más compleja es la oposición al mismo que a su vez tiene varios apartados. Puede ser una oposición constructiva, una disensión, puede ser obstructiva, luchando contra él o puede ser violenta en distintos grados. 

Lo curioso es que,  ya seamos individuos, ya formemos parte de un colectivo, todos buscamos esa aspiración de la Felicidad. No sé si recuerdan la película “El disputado Voto del Señor Cayo” El Señor Cayo a su modo, allá en su pueblito de montaña perdido y olvidado conde vivían 3 y no se hablaba con uno, era Feliz a su modo. 

La pregunta va más allá. ¿Podemos ser Felices sin libertad? Una libertad en sentido amplio. Una libertad regida por el llamando Derecho Natural (Conjunto de normas y principios jurídicos que se derivan de la propia naturaleza y de la razón humana, que existen como principios inmutables y universales). 

¿Acaso no seríamos más felices si ignorásemos el concepto de pecado? 

No mintáis y recordad vuestra infancia. 

¿Por qué hombres y mujeres no son iguales por ejemplo en la Religión? Y aquí las señalo a todas sin excepción, bueno, algunas tienen unos principios algo feministas aunque sean interesados y se me antojan menos excluyentes. ¿Porqué unas han de llevar velo? ¿Por qué otras tienen que embutirse en tallas imposibles? 

Para ser Felices, realmente felices no necesitamos iPod novísimos, no deja de ser una esclavitud del Sistema, tampoco es necesario irse a vivir a una Comuna o a un Kibutz, no necesitamos ni el coche más potente ni el traje más esplendoro. 

Ante todo necesitamos libertad en el más amplio sentido. Esa libertad que tiene como frontera la libertad del que está a tu lado. Un trabajo honrado y digno que nos permita vivir honrada y dignamente, un techo sobre nuestras cabezas, el traje que me viste y el lecho donde yago (perdón me he dejado llevar) alguien a quien amar ¿qué mas da a quién? Poco más. Unos querremos hijos, otros querrán un perro, unos pintarán en sus ratos libres, otros leeremos o escribiremos tonterías. 

Pero la cruda realidad es que nos están robando la Felicidad entre unos y otros. Unos porque quieren tener razón, otros porque nos quieren explotar, o expoliar, o vender o… cada cual ponga lo que quiera. Unos se aferrarán a sus creencias religiosas, metafísicas, filosóficas, científicas. Otros seguiremos buscando ese ideal, esa utopía de felicidad, de libertad, honradez, cultura, generosidad. ¡Que no nos roben la Felicidad!



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