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Opinión-Editorial

¡No os dejéis engañar, la custodia compartida no es de izquierdas!

5 de Abril | 12:43
¡No os dejéis engañar, la custodia compartida no es de izquierdas!
España es un país en el que, cuando a alguien le piden que exprese lo que “piensa” acerca de algún asunto (da igual la enjundia del mismo) empieza diciendo: “bueno, yo… déjeme que lo piense… yo creo que, si le digo la verdad… a ver cómo se lo digo yo para que me entienda, bueno, eso lo sé, pero no sé explicarlo…” Los españoles generalmente no piensan, sencillamente “creen”; como tampoco escuchan (aunque esté de moda considerar que “oír” y “escuchar” son vocablos sinónimos) ni suelen dialogar, sencillamente gritan, con la intención de apabullar, de vencer, doblegar a quien tienen en frente, como si fuera un contrincante, y más si adivinan, o suponen (pues los españoles somos muy dados a prejuzgar) que no son de su parecer, de su opinión, de su “ideología”… Ideología: “idea lógica”, nada más lejos de la “lógica” que las ideologías.

Aparte de todo lo anterior, también, lo común es que los españoles “crean” en un “Estado Benefactor”, hasta el punto de que somos los más estatistas de Europa, y posiblemente del orbe.

Se da la paradoja de que los españoles identifican política con corrupción, con negocio sucio, y a los políticos los consideran poco menos que unos gánsteres; pero al mismo tiempo “creen” en que esos mismos golfos les van a solucionar la vida. Es por ello que los políticos profesionales, los oligarcas y caciques prometen el oro y el  moro, una y mil veces, y la gente los sigue votando. Por supuesto, la gente nunca se hace responsable del resultado de su voto, ni se arroga ninguna “culpa” de los desaguisados y el mal hacer de aquellos a quienes ha elegido, ¡Faltaría más!

En España, de un tiempo a esta parte se puede afirmar que estamos casi siempre en periodo preelectoral, y la casta parasitaria está permanentemente a la caza y captura de incautos. Por tales motivos, los partidos políticos están de lo más receptivos a cuantos grupos de presión, lobbies, se les acercan para que incorporen en sus programas las “reivindicaciones” del “colectivo” al que dicen representar.

Cada cierto tiempo me llegan noticias de que las “asociaciones” que proclaman ser las más representativas de los padres, madres, abuelos, e hijos de padres divorciados, y que se arrogan la exclusividad en la lucha por la custodia compartida de los hijos tras el divorcio, se vienen reuniendo con los partidos políticos con representación parlamentaria… Como era de esperar, todos “están muy receptivos” y deseosos de incluir en su programa electoral darle preferencia a la custodia compartida tras el divorcio.

Ni que decir tiene que, en esas reuniones hay siempre un tabú respecto del cual existe un acuerdo tácito, que revolotea permanentemente y nunca se nombra: la legislación de “género” aprobada en las últimas décadas en España, al dictado del lobby feminista de género, y en particular la LVIOGEN –ley de violencia de género- de 28 de diciembre de 2004… “Eso, ni tocarlo, mejor no menearlo”.

Pues bien, como no paro de repetir (y la gente no escarmienta, tropieza una vez y otra más, en la misma piedra, hasta acabar haciéndose amigos de la piedra…) la custodia compartida es un imposible, mientras no se derogue, o vacíe la LVIOGEN. La perversa ley fue creada en España para legalizar el repudio -de las mujeres hacia los hombres, por supuesto- y el desahucio, también de los hombres por parte de sus esposas; a la vez que se garantiza un completo éxito a las mujeres en los pleitos de divorcio, por la custodia de los hijos y la liquidación del régimen económico de gananciales.

Es por ello que todas las normas que se aprueben para que se generalice la guarda y custodia compartidas, e incluso que el Tribunal Supremo “siente jurisprudencia al respecto, quedarán en papel mojado.

Pero, lo más sorprendente de todo es que la gente damnificada por la legislación “de género” sigue sin darse cuenta de que “perspectiva de género” e “izquierda” son  la misma cosa, y que quienes han promovido toda la legislación antifamilia, antihombre, que padecemos en España, no tienen intención alguna de modificarla, y menos de derogarla. Por la sencilla razón de que viven de ello, participan de un grandísimo negocio que tiene como pretexto, la “idea-mentira noble”, de proteger a la mitad de la población española de no se sabe bien qué, y librarla de todo mal.

No seáis incautos, no os dejéis tomar le pelo, quienes se hacen llamar “de izquierdas”, y la “derecha socialdemócrata” (léase PP) hace ya mucho tiempo que han abrazado la doctrina de género y renunciado a cualquier cosa que suene a progreso (en el sentido de “avanzar para mejorar”), humanismo, protección de la familia, de la infancia, y un largo etc. Muy al contrario, son cómplices entusiastas de quienes tienen por objetivo destruir la Civilización Judeo-cristiana.

Pues bien, tras estas precisiones imprescindibles, pasemos al asunto principal: hace aproximadamente un mes que los que afirman sin rubor que ellos representan a la mayoría de los padres, madres, abuelos y demás familiares y amigos damnificados por la ley de divorcio y la LVIOGEN (ley de “violencia de género” de 28 de diciembre de 2004) entregaron las firmas que han logrado recoger, 96.642, tras cumplirse el plazo que les fue concedido, para apoyar aquello que nombraron como “iniciativa legislativa popular por la custodia compartida”.

Yo fui la única persona (que yo sepa) que tuvo la osadía de desaconsejar la pretendida Iniciativa Legislativa Popular por la Custodia Compartida, promovida por el abogado José Luis Sariego, su novia y algunos amiguetes más. Lo abordé en varios artículos.

En múltiples ocasiones, Sariego y sus seguidores me lincharon “mediáticamente” por poner en cuestión tamaña iniciativa, de la cual sigo afirmando (como entonces vaticiné y desgraciadamente acerté) que para lo único que acabaría valiendo sería para, después de crear falsas expectativas, hacer que muchas familias españolas que sufren el terrible drama del divorcio, que ven sus familias destruidas y son apartadas de sus hijos, acaben añadiendo a sus penas un plus más de dolor.

Cuando escribí mi primer artículo sobre el asunto (también sobre el peculiar personaje que lo promueve) habían consumido casi un mes de los nueve de que disponían para conseguir reunir 500.000 firmas. Ya entonces anuncié que no lo lograrían, y que era labor imposible.

Las cifras que ellos mismos manejaban me estaban dando la razón sobradamente: el día 30 de agosto del año pasado, transcurridos tres meses, ellos mismos afirmaban que solamente habían logrado convencer a 100.000 personas para que les dieran su apoyo. (Eso decían entonces, mintiendo descaradamente… pues al final, tras meses y meses, resulta que solamente han logrado 96.642) En aquel momento todavía disponían de otros seis meses para intentar reunir el medio millón de firmas.

Siguiendo el ritmo de recogidas de firmas del que ellos decían ser capaces, durante el tiempo que les quedaba, siendo optimistas, habrían logrado sumar 200.000 más; lo cual hubiera implicado que les faltarían aún otras 200.000 para que la “mesa” del Congreso de los Diputados tomara en consideración incluirla en el orden del día del Pleno.

Insisto: al final resulta que ¡solamente han reunido 96.642!

Me voy a tomar la libertad, para los que por entonces no me hicieron caso, me insultaron, me llamaron de todo menos bonito; de volver a hablar de algunas cuestiones que los promotores de tan heroica aventura se olvidaron de informar a sus huestes:

La Constitución española prevé la iniciativa popular en su artículo 87.3 y siguientes y en la ley reglamentaria (Ley Orgánica 3/1984, de 26 de marzo, reguladora de la iniciativa legislativa popular). Se requieren 500.000 firmas acreditadas de ciudadanos.

El proceso se inicia mediante la presentación de la documentación en la Mesa del Congreso de los Diputados. La misma examina la documentación remitida y se pronuncia en el plazo de 15 días sobre su admisibilidad.

La ley establece que el plazo para reunir firmas tiene una duración de 9 meses.

En España 500.000 personas son aproximadamente un uno por ciento de la población. Pero son suficientes para llenar casi seis veces el Estadio Santiago Bernabéu. Quizás por eso conseguir que tanta gente se ponga de acuerdo para apoyar con su firma una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) ha sido tan complicado que tan sólo ha habido sesenta y tantas propuestas en 38 años. Y de ellas, sólo 9 consiguieron reunir las firmas suficientes en el plazo estipulado.

Una vez que la proposición es admitida por la Mesa del Congreso de los Diputados, quienes la proponen disponen de nueve meses para recoger las 500.000 firmas y entregarlas a la Junta Electoral Central. Si pasados los nueve meses no se consiguen las firmas suficientes, la iniciativa caduca.

Si la proposición logra recoger las firmas suficientes y una vez que éstas han sido comprobadas y verificadas debidamente, el Congreso dispone de seis meses para que entre en el orden del día de un Pleno.

Pero, una vez en la Cámara Baja, continúan las trabas.

El Congreso ha de tomar la ILP (INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR) en consideración y, pasar a ser debatida en el pleno, para lo cual, obviamente, es necesario que tenga una buena acogida por parte de los partidos políticos con representación parlamentaria.

Que se sepa, por este procedimiento solamente tuvo éxito una ILP, en concreto en la VI Legislatura (1995) y supuso la modificación de un artículo de la Ley de Propiedad Horizontal, acerca de la reclamación de deudas comunitarias.

Pues bien, el grupo de personas encabezado por un abogado, José Luis Sariego que dice ser también “mediador familiar, a pesar de todo lo que cuento se empeñó en meterse en un callejón sin salida y puso en marcha una ILP con la intención de que se generalice la Custodia Compartida en España, y que en los tribunales de familia y ordinarios se acabe aplicando la Jurisprudencia del Tribunal Supremo al respecto desde hace un quinquenio.

Fueron múltiples las ocasiones en las que advertí a los organizadores de la movida, y a sus entusiastas y enfervorecidos seguidores de que se les había “olvidado” advertir a su club de fans, en los que habían levantado una tremenda ilusión y grandísimas expectativas, de que no había apenas posibilidad de que el Congreso de los Diputados aceptara debatir la propuesta de “proyecto de ley sobre custodia compartida”, y menos aún que acabara siendo votada con suficiente mayoría y acabara convirtiéndose en ley y publicada en el Boletín Oficial del Estado. Siempre en el supuesto de que lograran conseguir las 500.000 firmas.

Claro que “estos lapsus” son comprensibles en gente que también tiene la desmemoria, o tal vez la memoria selectiva que les lleva también a olvidar que tal pretensión, en el supuesto -remotísimo- de conseguir el éxito que pretendían sus promotores (todo lo que auguré se ha cumplido, y se han dado un tremendo batacazo) sería papel mojado mientras no se derogue la LVIOGEN, ley de violencia de “género” de 28 de diciembre de 2004, que fue creada ex-profeso, a propósito, para impedir la Custodia Compartida, aparte de otras perversidades como privar a los hombres, varones, de la presunción de inocencia, destruir a nuestras familias y apartar a los papás de sus hijos, y por supuesto, garantizar un pleno éxito a las mujeres en los pleitos de divorcio, y en la liquidación del régimen económico de gananciales.

Como muchos de los promotores de la “exitosa” recogida de firmas, también son gente muy “leída”, formada e informada suelen votar a partidos contrarios a la custodia compartida, y animan a los damnificados, perjudicados por la actual ley de divorcio y la LVIOGEN a votar a los partidos que las apoyan y aplauden de forma entusiasta, como es el caso del partido de Albert Rivera…

Y para más INRI nos insultan a quienes les recordamos que el único partido político –SÍ, EL ÚNICO- que apoya sin reservas la Custodia Compartida de los hijos menores tras el divorcio y promueve la derogación de la LVIOGEN (ley de “violencia de género” de 28 de diciembre de 2004) tiene por nombre VOX.

En fin, iba a decir que huelgan más comentarios; pero voy a reiterar uno más

Lo más lamentable, terrible, imperdonable, es que esta gente desinformada, arrogante siga creando falsas expectativas, tremendas frustraciones y un enorme plus de sufrimiento en gente que no se lo merece y que bastante tiene con soportar, sobrellevar su penosa existencia, su dolor por los daños que les han causado en sus rupturas matrimoniales o de pareja.

Parece que a estos arrogantes desinformados les trae al fresco que a estas alturas, desde que se aprobó la LVIOGEN haya habido cerca de dos millones de denunciados, detenidos, procesados por denuncia falsa en los últimos doce años en España, que se suiciden casi mil hombres inmersos en procesos de divorcio cada año, y que cientos de miles de niños y niñas, millones hayan sido condenados a ser huérfanos durante las últimas décadas.

Según demuestran lo importante para ellos es estar conectados a las llamadas redes sociales, llorar y compadecerse unos a otros y maldecir su situación, y vuelta a empezar; y de vez en cuando -creyéndose que son una especie de “flautistas de Hamelin”- convocan a salir a la calle, a procesionar y vocear a los viandantes. Según evidencian, aún ignoran que las leyes se hacen, se derogan, se cambian, en el Congreso de los Diputados, y por supuesto los partidos políticos que apoyan y aplauden las leyes criminales de “género” no están por la labor de cambiarlas o derogarlas, y estos ignorantes y arrogantes insisten en votar e invitar a la gente a votar a los mismos partidos políticos que los estafan y traicionan.

Me tomado un rato para leer sus “despedida” y agradecimientos a quienes se implicaron en la fallida recogida de firmas (se puede ver aún en su web) y sorprende que los individuos no piden ni una sola disculpa; pero lo increíble del asunto es que hablen de la movida como si hubieran participado en unos juegos olímpicos, y afirmen que lo importante ha sido “participar” y que “han encendido una llama que seguirá encendida por mucho tiempo”.

De veras que… ¡La cosa tiene cojones! –perdón por el exabrupto-

¡Así nos va!

Y ya para terminar, retomemos el asunto con el que empecé: Desengañaos, solo hay en España un “gran partido” que apoye la guarda y custodia compartida tras el divorcio, y la generalización de la orientación y la mediación familiar, y que se ha posicionado desde hace años, claramente contra la “ideología de género”, ese partido se llama VOX.

Pues, “eso”, pensad, pensad, abrid vuestra mente… uníos a quienes apoyan clara y rotundamente, sin remilgos, sin tapujos nuestras reivindicaciones.

Carlos Aurelio Caldito Aunión



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